La sala de cine, para los bien educados

sala_cinePosiblemente, nunca ha habido más gente que sepa de cine. La gente está bien educada en cinefilia y ahora es casi normal poder tener una discusión medio razonable sobre lo que nos gusta o no en una sobremesa. Probad ahora que se acercan las cenas de Navidad. Una buena cantidad de gente tiene muchas pelis vistas y se puede razonar con ellos. Es innegable que Internet ha tenido mucho que ver en esto, y es que ha puesto a disposición de una generación (en la que me incluyo) la película que desees, sin la necesidad de tener que alquilarla (pobres videoclubs… nunca valoraremos la labor que ejercieron durante años). Cierto es que si nos vamos diez años atrás, para ver una película podrías esperar días hasta que el módem explotara, pero bueno, ya existía cierta facilidad para ver lo que se deseara.

Este hecho afectó directamente a las salas de cine. No voy a hablar de lo necesaria que sería una bajada de precios, ya que Javi Portillo ya lo hizo en su artículo con motivo de La Fiesta del Cine, sino de los que habitan estas salas. Pese a esa sapiencia cinematográfica, la educación una sala de cine se ha echado a perder. Hablamos de espectadores y de prensa, ya que lo aquí narrado lo hemos visto tanto en la gente que acude a la sala pagando su entrada como a periodistas en festivales. Y hemos visto a críticos sacar el Ipad en mitad de una proyección

El precio de la entrada y esa generalización de ver cine en casa ha hecho que se pierdan ciertas costumbres que antes bien se relacionaban con jóvenes aún sin pulir en las salas. Cuando antes se podía ir habitualmente al cine, ahora se ha convertido en algo excepcional para mucha gente, sobre todo para los padres que quieren llevar a sus hijos. ¿Cómo se piensa que se puede saber estar en una sala de cine si desde pequeño no se ha vivido ese ambiente?

No vamos a ser mezquinos. Gente que da la lata en el cine ha habido siempre, pero me gustaría que se hiciera una comparación entre la sesión de las 17.00 horas hace quince años y la actual. El coeficiente de imbecibilidad ha crecido bastante en estos últimos años. Y es que existen elementos que han facilitado este hecho.

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¿Quién no ha tenido a los típicos pesados en las butacas de atrás que comentan TODA la película en un tono muy superior al susurro? Esto ha existido toda la vida, pero la media de edad del que lo hacía podía ser de 15 años. Esa poca asistencia a las salas de cine hace que vean la película como siempre lo han hecho, en su casa y haciendo lo que se quiera, dándole igual el resto de la gente que ande viendo la cinta. Siempre habrá alguien que se crea que su cocina está detrás de la puerta de entrada.

Luego están las entradas numeradas. ¿En serio? Pues sí. Esto que puede parecer una facilidad para el espectador ha hecho que a mucha gente se la sople entrar con la película empezada. Ya pueden haber puesto cinco trailers, que la gente llegará tarde. Eso en los multicines modernos da un poco igual porque no altera la visión de la película gracias a las gradas, pero los que acuden a los cines de toda la vida sabrán lo molesto que es que alguien que esté cuatro o cinco filas por delante no te deje ver porque se esté acomodando.

El último elemento para dar morcilla en las salas es el teléfono móvil. No hablamos de los que se olvidan de quitar el sonido al aparato y en mitad del desembarco de Normandia les empieza a sonar. Eso creo que está más o menos superado. Hablamos de constante manía de estar mirándolo. Es difícil de entender que una persona que haya pagado seis euros para ver una película se la pase whatsappeando. Bueno, eso realmente da igual porque el que se fastidia es él. Pero por le menos, que se baje el brillo de la pantalla. En el último año, no hay película en la que no haya recibido un fogonazo de luz procedente de un móvil.

Al cine se va a ver películas y a dejar verlas. Esa última parte es la que parece que nunca se ha llegado a entender y que ahora, se ha acrecentado más aún. Como ya hemos dicho, es difícil que los padres lleven habitualmente a sus hijos al cine… pero hay que ir acostumbrando a esta nueva generación a estar en el cine. ¡Qué en casa se vean las películas como sea, pero que nos dejen a los demás disfrutar!

1 Comment

  1. Fernando dice:

    Toda la razón, Leandro! a veces la única solución es tomárselo con humor! http://www.youtube.com/watch?v=Hx_52jZTXb8 xD

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